2013/05/23


ESPACIO PÚBLICO Y PAISAJE CULTURAL

Del Mega-equipamiento a la Chiwiña

Franklin Ayala Monroy
Ramiro Zalles Pinell


1.      INTRODUCCION

En este último tiempo, en las ciudades bolivianas y específicamente en la ciudad en La Paz, viene presenciando un cambio y transformación paulatina, no solo de la ciudad y sus espacios, sino de su equipamiento urbano como resultado de una serie de fenómenos sociales, culturales y tecnológicos.

Debemos tomar en cuenta la relación entre la modernidad, la cultura urbana, el surgimiento de la esfera pública y el ejercicio de la ciudadanía, está claro que tales transformaciones sientan las bases de una nueva forma de organización social que se traduce en la conformación urbana.

De entre todas estas transformaciones quizás la más notable, dramática y emblemática sea la modificación sustancial del espacio social a causa de la apropiación del espacio público por manos privadas, ya sea por el comercio formal o informal (produciéndose la apropiación de los espacios públicos) o por inversión pública-privada, transformando el rol de este espacio público al dominio privado.

Desde esta perspectiva, La Paz es el escenario de lo imposible, desde una imagen urbana colgada de una geografía accidentada, al paisaje cultural de sus laderas y la apropiación social de su espacio público de formas tan particulares y divergentes que van de la marcha y la protesta a la fiesta y el folclore, del comercio informal al conglomerado de tráfico automotriz y peatones que se mueven por sus estrechas arterias como un espeso fluido.

En este gran teatro, acontece cada día una historia diferente pero similar, la del espacio público como espacio libre, a diferencia de otras urbes, en La Paz, este se transforma en espacio de expresión.

Sin embargo en los últimos años la inversión pública y privada ha impulsado la construcción de mega equipamientos que no son asimilados del todo en el imaginario social del habitante de La Paz. Incrustándose en el tejido urbano más como ostentosos apéndices que como necesarias infraestructuras.

Esta transformación consiste, en la apropiación y la aparición de nuevos espacios que han venido a ocupar el lugar del espacio público, que han pasado a gobernar el espacio social y cultural, afectando con esto la vida cotidiana y el relacionamiento social, otros factores determinantes para esta transformación viene a ser la cultura, el que hacer de la política, y el uso y la aplicación de las técnicas y tecnologías del cuerpo y a esto podríamos decir que se suma el imaginario social

La necesidad de análisis se hace imperiosa, pero desde lo visual y lo fenomenológico, desde el tránsito y la escala humana más que desde el acolchado escritorio en la altura intelectual.  Por lo tanto nuestra estrategia es de inmersión en ese fluido humano que circula por la urbe, para desde allí, poder tener la perspectiva del habitante.

2.      UBICACIÓN GEOGRÁFICA

La Ciudad de la paz se encuentra a 3600 metros sobre el nivel del mar, en una hoyada que abren los valles de varios ríos en medio del altiplano cerca del lago sagrado, por eso se convierte en parada obligada del gran flujo de turistas que ingresan al país. Su temperatura es baja y su clima frío, pero más aún, su geografía ha acomodado el extenso crecimiento que conglomera a más de un millón y medio de habitantes entre El Alto, El Centro y El Sur, convirtiéndola en la segunda metrópoli de nuestro país, pero con características muy particulares que la diferencian de las demás. En este sentido, como señala Roberto Fernández[1], “…lo cultural es indivisible de lo geográfico en Latinoamérica…” y bajo esta óptica geo-cultural, la ciudad de La Paz ofrece fenómenos únicos e irrepetibles.

3.      BREVE RESEÑA DEL CRECIMIENTO DE LA CIUDAD DE LA PAZ

La administración de la Real Audiencia de Charcas, dependiente del Virreinato del Perú, según A. Cuadros[2], estableció las condiciones necesarias para mantener en raya a las siguientes revueltas, afirmando definitivamente la supremacía de la corona sobre los territorios conquistados. Muchas ciudades se fundaron en el altiplano andino, fundamentalmente debido a su condición minera, y poco a poco otras tantas, a lo largo de dos siglos hasta ocupar el oriente del actual territorio nacional.

La estructura implementada por los españoles para el trazado urbano de de las nuevas ciudades fue el más simple, pero también el más efectivo. El Damero español tuvo la posibilidad de implantarse sin las restricciones que tenía en Europa dadas las condiciones de Tabula Raza, que los españoles encontraron en muchos de los lugares de fundación, proporcionándoles ventajas urbanas y militares al mismo tiempo, por un lado el damero permitía un distribución perfectamente equitativa del terreno para los colonizadores, los manzanos de aproximadamente 80 x 80 MT. (equivalentes a cien varas castellanas), fueron divididos en cuatro, generando lotes de 1600 m2, los cuales le permitían al colonizador tener una parcela agrícola que sustente a la vivienda en caso de sitios y revueltas. Por otro lado las Plazas de Armas fueron ubicadas en lugares estratégicos, desde donde fuese posible dominar por completo la ciudad y movilizar tropas rápidamente, las extensas perspectivas generadas por las calles trazadas a cordel permitían divisar al invasor de la ciudad ni bien fuesen traspasadas las murallas de la misma, otorgando ventaja al ejército español que movilizaba rápidamente caballería, infantería y artillería por las calles sin quiebres. Al exterior de la muralla, se extendió como en todas las ciudades españolas, la ciudad de los indios, un asentamiento precario, no planificado, y que creció junto con el esplendor de las ciudades españolas como un apéndice de miseria. Una vez fundada la ciudad española se establecían alrededor de la plaza principal los tres poderes coloniales, el Cabildo, la Iglesia Matriz y el Cuartel de Milicias, fortificada la ciudad mediante murallas y puentes protegidos, las otras órdenes dependientes de la iglesia católica ocupaban tanto la ciudad española como la ciudad indígena, razón por la cual abundan iglesias muy próximas en las inmediaciones de todas las plazas principales de las ciudades fundadas por los españoles.


En cuanto a la ciudad de La Paz, así como a las otras ciudades del territorio americano, la estructura urbana impuesta es evidente hasta nuestros días. Si bien la mayoría de los historiadores asumen el sitio de fundación de la ciudad como la antigua plaza de Churubamba (hoy Alonso de Mendoza), De Mesa y Gisbert[3], atribuyen esta condición a la actual plaza Murillo, para dicha afirmación existen dos razones fundamentales: Primero, se supone que en las inmediaciones de Churubamba existía un asentamiento precolombino, al que si bien la tradición oral le atribuye condiciones muy precarias, en consideración del nombre del sitio “Chuquiyapu Marka”, en alusión al lavado de oro en el río principal del sector, podemos intuir que esta supuesta aldea no fue ni tan pequeña ni tan precaria, razón por la cual los españoles decidieron trasladar el asentamiento principal desde Laja hasta la hoyada paceña, ocupando por lo tanto la rivera oriental del Choqueyapu debido al asentamiento precolombino existente en Churubamba; Segundo, De Mesa y Gisbert aluden a los registros del Cabildo tanto la estructura de damero trazada por el alarife Juan de Paniagua como la cédula real otorgada a los Mercedarios para edificar su iglesia a una cuadra de la plaza principal de la ciudad española.

La ciudad de La Paz fue desde sus orígenes una urbe de tránsito y comercio en el eje económico formado por los puertos, primero de Lima y luego de Arica, convirtiéndose en la escala obligada de productos que llegaban desde la costa a la Real Audiencia de Charcas y la parada de los derivados de la minería en tránsito hacia los puertos del pacífico. Esto les otorgó a sus habitantes el instinto comercial que se ha convertido a lo largo del tiempo, en estrategia de supervivencia y desarrollo económico ante la ausencia de políticas públicas que le aseguren un empleo fijo.

4.      EL ESPACIO PÚBLICO COMO ESPACIO DE EXPRESIÓN

Realizar una reflexión sobre el espacio público obliga a pensar en este como recurso, como producto y como práctica (social, política, simbólica). La apropiación y utilización particular del espacio materialmente y simbólicamente.

De manera curiosa podemos percibir que los espacios públicos, por lo general abiertos, que son resultantes de los espacios del remanente que deja el crecimiento de las estructuras urbanas, pueden convertirse en el instrumento para el ordenamiento de las ciudades a través de su reconstrucción y recualificación.


En el ámbito cultural, este sistema se compone de una variada gama de espacios de diversa definición: usos tamaños, proporciones, tratamientos, características naturales y grados de culturización, etc. Constituyéndose este en elemento relevante, de aquellos elementos que conforman los recursos espaciales y de uso disponibles para la vida social: plazas, calles, parques, etc.

Los diferentes modos a que recurre esta articulación producen calidades espaciales diferentes en términos de paisaje, impacto visual y actividades: desde calles definidas como largos corredores, secuencias de edificios uno al lado del otro, por lo general bastante altos, que sólo pueden dar respuesta a las necesidades del flujo vehicular o un mero desplazamiento peatonal, hasta la propuesta más atractiva de generar circuitos o fluidos, mediante una organización de edificios variada, que genere contrastes entre llenos y vacíos, espacios de transición, etc., donde el estar y el encuentro constituyan una alternativa posible, más aun, en nuestra urbe podemos apreciar que este proceso toma más carácter debido a que como se constituye en el centro político del país, por esto el espacio público se constituye en un elemento vital cultural para la expresión y el encuentro, que va desde la protesta, el comercio y la danza, pero sobre todo, la transgresión.

También la existencia de espacios interiores que, tanto como los exteriores, permiten y/o proponen ámbitos con características físicas aptas para convocar, realizar espectáculos, incluso manifestar, pero sólo los espacios públicos exteriores, son los que garantizan este encuentro colectivo, con carácter libre y gratuito, para la gente, espontáneo, desordenado, efímero  y simultáneo.

5.      LA CONDICION MUTABLE DEL ESPACIO PUBLICO Y SUS APOPIACIONES TEMPORALES

En este escenario, el espacio público adquiere condiciones mutables que alternan diversos usos y apropiaciones temporales a lo largo del día, durante algunos días de la semana y algunas semanas al año. Estas van desde las entradas folclóricas de fechas específicas a las diversas ferias como Alasitas o la de navidad, hasta ferias de comercio de abarrotes que ocupan por días diferentes calles. Culturas y Tribus urbanas que invaden el espacio de lo formal a lo informal (mejor dicho al comercio callejero), junto con la inseguridad ciudadana y la criminalidad luego del término de la jornada laboral y que se prolongan hasta la madrugada.

Entre los ejemplos notables se encuentran algunas calles de ancho de vía estrecho y que trepan por la topografía de la ladera oeste de la ciudad. Su origen comercial se remonta  la década de los años 60 del siglo XX, a partir de este momento y sobre todo por la presencia de equipamientos de transporte terrestre interdepartamental e internacional, como son la Estación del Ferrocarril y la actual Terminal de Buses, proporcionaron la infraestructura necesaria para la llegada y distribución de muchos productos que modificaron la base económica de la ciudad.


Fortalecido el comercio y la exportación con el puerto de Arica, se inicio la llegada de productos importados, especialmente de China, Taiwan y en menor medida desde países vecinos. Esta llegada de productos, sobre todo en el campo textil provocó la caída de varías fábricas dedicadas a la producción de los mismos en las inmediaciones de los equipamientos de transporte antes mencionados. El resultado fue la formación de vacíos urbanos, terrenos vagos y residuales que redujeron considerablemente la actividad de la zona y que, a la larga, marcaron también el abandono del ferrocarril cuando el contrabando de estos productos se hizo más eficiente por el transporte pesado de camiones.

El flujo de este contrabando se asentó en las proximidades de estos equipamientos de transporte sobre la ladera oeste. Se iniciaron como tiendas pequeñas en algunas viviendas conglomeradas por clanes familiares y poco a poco fueron ocupando estas calles hasta hacerlas inaccesibles al paso vehicular, en la actualidad su frecuencia de uso vehicular se ha reducido a uno o dos días a la semana, que coinciden con la llegada de productos hacia los numerosos depósitos de la zona, el resto del tiempo estas vías se han peatonalizado y en el medio de las mismas se ubican puestos de venta fijos, que han sido adquiridos a las asociaciones civiles de los comerciantes a un costo muy elevado.

La efectiva práctica comercial pronto invadió calles aledañas que otorgaron servicios complementarios al contrabando, completando la venta de electrodomésticos con víveres, alimentos, servicios y otros que hacen de este sector de la ladera oeste una zona comercial compacta y densa, en donde las reglamentaciones urbanas de tráfico y circulación se han visto obligadas a adaptarse y asimilar los fenómenos socioeconómicos existentes.

No obstante esta apropiación, que de inicio fue efímera y ahora es permanente, trasciende estos límites y ocupa en la actualidad diversas arterias importantes del centro de La Paz convertidas en un comercio informal flotante que ha rebasado los mecanismos de control y finalmente ha sido asimilado dentro de un “régimen impositivo simplificado”, que “legaliza” a medias su condición mediante el pago de un impuesto simbólico asignado al sector gremial, en el cual se refugian los contrabandistas y sus distribuidores, colocando en una misma categoría a la vendedora de dulces y al comerciante de refrigeradores, lavadoras y televisores. Por supuesto el resultado espacial es una ocupación informal e irregular de las vías de la ciudad.

Sin embargo la manifestación más importante de esta apropiación mutable del espacio público se encuentra en la ciudad de El Alto, en ella durante dos días a la semana, los jueves y domingos, cientos de calles que cubren millones de metros cuadrados son ocupados por el comercio libre más importante de Latinoamérica. Sobre la Avenida 16 de julio y muchas cuadras a su alrededor se encuentran muchas calles especializadas en el comercio de artículos tan insignificantes como pernos y tornillos, pasando por la ropa usada americana hasta la venta de automóviles, buses y camiones.

Como refleja una nota de Mónica Oblitas en de “El Deber” de Santa Cruz, domingo 22, julio de 2007:

La feria de la zona 16 de Julio, en El Alto, se encuentra ubicada sobre el lugar de mayor espiritualidad de los Andes: un eje de líneas desde Potosí, Tiwanaku, el lago Titicaca y Cusco. La afirmación, hecha por el sociólogo alteño Simón Yampara, es parte de un libro que recientemente se publicó con el apoyo del PIEB y quiere explicar un poco el porqué de esa atmósfera tan singular que envuelve al mayor mercado del país.  Cada jueves y domingo, miles de personas suben las laderas de ‘la hoyada’, o llegan a través de las enredadas calles alteñas a lo que se ha convertido en uno de los más afamados atractivos turísticos que tiene la metrópoli aymara: 'la 16', como popularmente la llaman.

Tamaño
La feria abarca 335 hectáreas y está ubicada en la zona 16 de Julio de la ciudad de El Alto. Es la más grande del país.

Rutina
Funciona desde la década de los años 60, pero fue en los 80 que se acrecentó. Hoy en día concentra a casi 40.000 comerciantes, la mayoría mujeres, que llegan también desde el interior del país. No tienen una organización que los aglutine y vanos han sido los intentos de las autoridades por ordenarlos.

Horarios
Se arma los jueves y domingos. Empieza temprano, casi de madrugada, y se acaba hasta entrada la noche.

Origen
Tiene su origen en los tambos de la Colonia, donde además de los alimentos, también se vendían otros productos. Aunque no es muy frecuente, aún se da el trueque entre los mismos vendedores
.[4]

6.      LOS MEGA-EQUIPAMIENTOS, LA ABANDONADA EXPRESIÓN DE LO PRIVADO

En el diario transcurrir, el hombre necesita tener noción de su posición con relación a lo que lo rodea, necesita tener sentido del lugar que le permita reconocer su pertenencia. Este sentido de pertenencia, identidad es compartido con los demás y en todas partes.

Pero, en el vertiginoso cambio que se ha producido en el centro y la periferia de nuestra ciudad, bajo esa visión globalizante de agente urbano, está transformando también una visión y forma de vida de la ciudad occidental aymara, con equipamientos que han cambiado principalmente la escala de la forma cultural del hacer del comercio transformando escalarmente el uso de la chiwina artesanal, los mercados indígenas, a una mega estructuras importadas o como algunos las denominan formas neoliberales, que en nuestra ciudad han marcado una nueva época en el desarrollo y principalmente de la forma de vivir del otro gran numero mayoritario de habitantes de visión.


Las modificaciones producidas han sido tan sustanciales en algunos casos interrumpieron la comunicación normal entre los espacios públicos y su comunidad:

El proceso de desarrollo y el crecimiento desmedido de edificaciones ahora con mayor altura y con importantes densidades, en horas pico y vacio posterior; ritmo acelerado de la actividad, alto tráfico, tendencia a la tugurización del centro y sub-urbanización de la periferia; privatización, segregación, descuido, inseguridad y abandono.

La tendencia a la privatización y segregación, aislamiento por inseguridad de algunos sectores de la comunidad haciéndose eco de una concepción privatista de la vida urbana, no sólo ha contribuido a mermar la participación del espacio público en algunos casos, sino también en la conformación de una identidad colectiva de los habitantes de esta ciudad sino que ha aumentado, por su percepción de vacio e inseguridad, perdiendo por ende su significación.

En esto, resultamos responsables todos los actores: desde la reacción de los planificadores que llegan con normativas a rezago de estos cambios, cuando en realidad debieran anticiparse; la gestión pública que escasamente se hace cargo de estos espacios; la imposición de privilegiar el dominio del vehículo por sobre los peatones privando el desarrollo de actividades propias de lugares como plazas y parques simplemente porque en estas condiciones resultan inaccesibles; las comunidades que consideran que estos espacios son patrimonio del Estado y no reconocen su propia participación en el diario "hacer" de la ciudad.

Es en este panorama que aparecen en la ciudad grandes equipamientos, Mega equipamientos que la globalización implanta en todas las ciudades de crecimiento acelerado y que al sobrepasa el millón de habitantes se convierten en bisagra económica de gran escala.

Estos equipamientos genéricos, son conformados principalmente por tres componentes básicos, la playa de estacionamientos (o su equivalente, el parqueo en varios pisos), el patio de comidas y el multi-cine, al cual se suman locales comerciales de diferentes tamaños que son alquilados a precios mucho más elevados que los de la zona. Recientemente en La paz y en otras ciudades de Bolivia se han construido estos Complejos Comerciales que aglomeran a las familias durante el fin de semana, y a una gran cantidad de jóvenes durante el resto de la semana.

Sin embargo, la efervescencia económica parece ser solo aparente, entre las señales de esta burbuja económica se encuentran los cambios de políticas de uso y funcionamiento en corto tiempo, por ejemplo, desde su inauguración, muchos de estos equipamientos ofrecieron sus estacionamientos sin costo, sin embargo a los pocos meses se dieron cuenta de que muchos de sus visitantes, especialmente los más jóvenes, solamente iban de paseo, se estacionaban durante horas y no consumían absolutamente nada, como consecuencia se inició el cobro por el uso del parqueo, siendo este tal vez tan efectivo económicamente como la principal atracción que es el multi-cine. Otro de los indicadores de la burbuja económica es el hecho que durante la semana, el personal de diferentes entidades financieras y servicios que ofrece el equipamiento, almuerzan en el mismo, pero no consumen alimentos en el patio de comidas, llevan sus propios alimentos y los consumen en las mesas del mencionado patio. Por otro lado, las funciones de cine se llenan el fin de semana y los días de promoción, el resto de la semana uno puede asistir a una función casi privada por la ausencia de público.


Todo esto demuestra un comportamiento por demás intrigante, sobre todo considerando que por lo menos en La Paz, el Megacenter ocupa terrenos de propiedad del Ejército en comodato por 30 años, luego de los cuales pasará la tutela a su propietario inmobiliario, ¿será posible que antes de esos 30 años este equipamiento quede abandonado?, y si es así, entonces, ¿Dónde está o a dónde va el supuesto beneficio económico?, sobre todo considerando que el mismo consorcio internacional planea la construcción de otro “Mega” en la ciudad de El Alto.

Pero, además de estas iniciativas privadas, en otros sectores de la ciudad se han construido versiones más modestas y sencillas de equipamiento de abasto bajo la iniciativa pública. Recientemente el Gobierno Municipal ha concluido la construcción de 2 grandes mercados, el nuevo Mercado Lanza y el Mercado Camacho.

Ambos equipamientos tuvieron un prolongado tiempo de gestación, se desarrollo la negociación con los comerciantes en paralelo a la construcción de los mismos, sin embargo, a pesar de la imponente magnitud y derroche arquitectónico, aparentemente también generan una burbuja económica que puede reventarse fácilmente. Como indicadores de esta sospecha podemos mencionar por ejemplo que los puestos comerciales fueron vendidos a costos por demás elevados a los gremialistas, más o menos a razón de 1000 $us/m2, por otro lado, cada puesto debe tener un medidor de electricidad independiente y cancelar su consumo además de una cuota de mantenimiento. Pero lo más llamativo es el hecho de que estos equipamientos se encuentran vacíos la mayor parte del día y de la semana.

Una vez más surgen las dudas, ¿será que los puestos comerciales cerrados solo se usan como depósitos del comercio informal en las calles?, ¿Por qué se encuentran vacíos los locales del patio de comidas?, o es que el comedor popular tiene evidentes ventajas sobre el mismo por costos y ubicación, y finalmente, ¿era realmente necesaria la construcción de estos mega-equipamientos?, o fue mera coincidencia que ambos se pusieran en funcionamiento muy cerca de las elecciones municipales, junto con los puentes trillizos y otras obras de gran envergadura.

7.      LOS MICRO-COMERCIANTES, LA EFERVECENTE EXPRESIÓN DE LO PÚBLICO

A la sombra de estos mega-equipamientos circulan los comerciantes informales y las enormes cantidades de compradores callejeros que sostienen esta actividad económica. Tradicionalmente ubicados en Chiwiñas[5], estos comerciantes han territorializado el espacio público y la calle, adueñándose de ella y ocupándola de manera itinerante pero persistente en el tiempo. La vitalidad de estas estructuras temporales, que contrastan con la infraestructura de los nuevos mercados, multi-cines y plazas de comida, hace de la calle el mayor mercado y el más eficiente.

La ausencia de datos sobre el sector informal hace que en el “régimen simplificado” se escondan grandes comerciantes del contrabando, sin embargo, este comercio flotante va desde la tradicional Chiwiña, a los niños que suben en los micros para vender dos dulces luego de desplegar un elaborado discurso.

Entre este comercio es por demás interesante la temporalidad ligada a la ocupación espacial, por ejemplo, en otra calle comercial de la cuidad, la Tumusla, existe de manera manifiesta un fenómeno itinerante mejor identificado que en otros sectores. Allá se ubican desde horas de la madrugada las llamadas “mañaneras”, comerciantes al por mayor que ocupan esta calle hasta la salida del sol y un poco más, comercian con las mismas vendedoras del sector y con la gente que sabe de sus ofertas y se aproxima para obtener mejores precios, luego abandonan el mismo y ceden el espacio a las vendedoras “oficiales” de la calle. Pero entre ellas también se da una rotación interesante, ya que durante algunas horas de la mañana se ubican en los puestos las vendedoras de mayor edad, las abuelas, luego son remplazadas por la generación siguiente, las hijas, que ocupan el puesto en horas de la tarde y finalmente, cerca del atardecer aparecen los varones en compañía de algunos de los hijos. Es decir que, en los roles de la familia esta ocupación espacial también juega un papel importante en la definición de las labores y responsabilidades dentro de la actividad económica principal.

8.      LA ECONOMIA URBANA Y LA SUPERVIVENCIA DIARIA

Mientras el modelo de privatización se reproduce y es aceptado en el contingente humano, origina y hace que se vaya  aumentando la concentración del espacio comercial, la calle en este caso cambia su rol y se privatiza la economía pequeña aflora desmedidamente.

El espacio público que se materializa con la edificación del entorno, se sostiene con su calidad ambiental y usos, los cuales deben estar garantizados por la gestión pública y la comunidad que se apropie de él, aún en su confusión rica y desordenada, expresión de la convivencia.
Los espacios públicos legítimos, aquellos que son producto de sus residentes, de imagen propia a lo largo de sus tiempos, necesitan de la comunidad que se apropie de ellos en la nueva visión humanizada de la ciudad y no así en el impune y desmedido usufructo comercial.

En el mejor sentido, la comunidad que se apropia del espacio público de su ciudad, lo cuida y transforma como propio o bien público. Es en este espacio público transgredido en donde la movilidad de personas y recursos adopta estratos definidos como sistema de aprovechamiento masivo de las potencialidades del territorio.


Por lo tanto, aquella práctica inicial de supervivencia ante las asimetrías económicas de los modelos neoliberales, es enfrentada desde la articulación de diversos estratos productivos y servicios ofertados en la búsqueda del intersticio más que del nicho de mercado, obteniendo un micro modelo económico altamente resistente a las burbujas de la economía globalizada.

9.      CONSIDERACIONES FINALES, ¿LA CIUDAD COMO PISO ECOLÓGICO?

La particularidad del habitante del occidente del país, deriva de la vivencia de su cultura, las formas de vivir y convivir, estas claramente delimitadas por una condición de escalaridad y temporalidad que en la mayoría de los casos obliga a la búsqueda de mejores condiciones, determinadas por la ubicación geográfica o el nivel de piso ecológico. La mirada está dirigida a un mejor aprovechamiento de las partes bajas pero siempre alimentadas del alto, este progresivo descenso denota el progreso, pero este descenso paulatino está fuertemente ligado a su sentido de pertenencia e identidad.

En este sentido la apropiación de la ciudad es similar a la que se dio durante el periodo precolombino en diferentes civilizaciones como la Tiwanakota y la Inca, el aprovechamiento del estrato diferenciado como piso ecológico. Durante el desarrollo de estas culturas este movimiento comercial, de abasto y por supuesto, político fue uno de los componentes claves en el desarrollo expansionista de ambas culturas. Este mismo tipo de aprovechamiento estratificado se presenta hoy en la ciudad mediante una movilidad metropolitana campo-ciudad y a nivel de metrópoli en una movilidad entre diferentes zonas, que coinciden con este criterio de fortalecimiento económico mediante la diversidad de pisos. Es por esto que las clases media y en especial los comerciantes, mueven sus bienes entre diferentes propiedades de El Alto, el Centro y el Bajo, más aún, en los últimos años se viene dando un fenómeno de repetición de la economía “informal” en los sectores más formalizados del comercio de la zona sur.


Por lo tanto podemos afirmar que estas formas de apropiación espacial, son en resumidas cuentas, mucho más productivas y eficientes que los mega-equipamientos de inversión público-privado, porque se adaptan mejor a este contexto geo-cultural marcado por la estratificación preexistente, reforzada por el instinto comercial innato a las clases medias. Es más, podemos afirmar que el modelo andino de apropiación, se expandirá sin mayores problemas a las tierras bajas, fundamentalmente porque el criterio de “piso ecológico” mantiene intercambio y comunicación constante entre grupos gremiales y clanes familiares, cuyas potencialidades trascienden países y fronteras en afán de superación.
10.  BIBLIOGRAFÍA

BEDREGAL, Juan; “El Taypi”; Editorial C y C; La Paz- Bolivia; 2001
CUADROS , Álvaro; “Ciudad y Territorio”; Asociación de Ex Becarios en Holanda, La Paz- Bolivia, 1994
CUADROS , Álvaro; “La Paz”; Colegio de Arquitectos de La Paz, La Paz- Bolivia, 2003
De MESA, José; GISBERT, Teresa; “Monumentos de Bolivia”; Editorial Gisbert; La Paz-Bolivia; 2002
ESCALANTE, Javier; “Arquitectura Precolombina”; Editorial Plural; La Paz-Bolivia, 1996
ESCALANTE, Javier; “De la Caverna a la Metrópoli”; Editorial CIMA; La Paz-Bolivia, 1996
FERNÁNDEZ, Roberto; “El Laboratorio Americano”; Editorial Biblioteca Nueva, Madrid-España, 1998
GARCÍA CANCLINI, Néstor; “Culturas Hibridas”; Editorial Giralbo; México DF, México, 1990
GAYA, Juan; “Historia del Arte Universal”; Editorial Everest, León-España, 1979
MIRAVET, Juan; Enciclopedia “Arqueología de las Ciudades Perdidas” Tomos I y II; Editorial Salvat; Barcelona-España; 1992
MUÑIZAGA, Gustavo; “Las Ciudades y su Historia; Una Aproximación”; Ediciones Universidad Católica de Chile; Santiago-Chile, 1997
NERVI; Pier Luigi; Enciclopedia “Historia Universal de la Arquitectura” Tomos II y IV; Ediciones Aguilar; Madrid-España; 1979
PONCE; Carlos; “Tiwanaku y su Desarrollo Cultural”; Ediciones Plural; La Paz-Bolivia, 2003
VILLANUEVA, Emilio; BEDREGAL, Juan; “Motivos Coloniales”; Facultad de Arquitectura, Artes, Diseño y Urbanismo - UMSA; La Paz-Bolivia, 2006 


[1] FERNÁNDEZ, Roberto; “El Laboratorio Americano”; Editorial Biblioteca Nueva, Madrid-España, 1998
[2] CUADROS, Álvaro; “Ciudad y Territorio”; Asociación de Ex Becarios en Holanda, La Paz- Bolivia, 1994, Capítulo 2, Pag. 55
[3] De MESA, José; GISBERT, Teresa; “Monumentos de Bolivia”; Editorial Gisbert; La Paz-Bolivia; 2002, Cap. 3 , pag 63
[4] http://www.eldeber.com.bo/extra/2007-07-22/nota.php?id=070720231023
[5] Estructuras temporales para el comercio de diversos productos que se arman en pocos minutos y que están compuestas por 2 soportes de fierro tubular en forma de cruz cubiertos con una lona y que se apoyan, a manera de sombrilla, con un soporte central en dos o más piedras sobre el suelo, esta forma tradicional de comercio que originalmente tenía soportes de madera y que se armaba sobre un awayo en los patios de intercambio de los desaparecidos tambos, en la actualidad ha evoluconado hacia las maletas, conservadoras de plastoform y los carritos de comida.




2013/01/16

ARQUITECTURA COMERCIAL POPULAR ¿Patrimonio o Trivialidad?


Diplomatura en Patrimonio Cultural Latinoamericano. Valores y Manejo de Gestión. (Modalidad a distancia) Universidad Blas Pascal, Educación Continua. Córdoba. Argentina. 

Nuestras diplomaturas, con diez años de continuidad, han contribuido eficazmente al reconocimiento de los valores del patrimonio cultural Latinoamericano, además de orientar criterios de manejo y gestión a profesionales de más doce países.
No obstante, los cambios económicos y sociales en nuestros países, la complejidad de la vida urbana en la contemporaneidad, están causando la pérdida acelerada del patrimonio construido por la falta de políticas culturales oportunas y adecuadas.
La conservación y el desarrollo no se excluyen mutuamente, ambos deben formar parte de un mismo proceso, donde el equilibrio entre ambos puede ser logrado, produciendo en sus habitantes una sensación de continuidad y estabilidad, garantizando así una mejor calidad de vida; revitalizando las áreas de interés patrimonial sin que éstas pierdan su identidad, instaurando la  sustentabilidad.
El acervo cultural americano se define por sus  valores excepcionales, que se manifiestan en las artes, la arquitectura, el urbanismo, y esencialmente en los Itinerarios Culturales, considerando el patrimonio desde una visión sistémica e integral.
Desde el Estado Plurinacional de Bolivia se ha incorporado a nuestras diplomaturas un nutrido grupo de profesionales, producto del apoyo y difusión de la Fundación EMEGECE, y el Centro de Conservación del Patrimonio de Bolivia. (CICOP, Bolivia)
Presentamos la síntesis de una interesante Tesina, producto de la investigación de destacados arquitectos de ese país.

María del Carmen Días Cabeza

La Arquitectura Comercial Popular es la expresión arquitectónica de un momento histórico singular que se expresa en muchas formas de apropiación espacial, y es por lo tanto, el reflejo claro de una forma de vida y un sistema de valores, que se encuentran en constante proceso evolutivo gracias al intercambio con la globalización y la búsqueda de una identidad propia.

Por: Franklin Ayala Monroy y Ramiro Zalles Pinell

Introducción
La Arquitectura Comercial Popular surge primero en la ciudad de La Paz, sede de gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia para consolidarse luego en la joven ciudad de El Alto y migrar a las ciudades del eje de desarrollo económico de nuestro país. En este contexto refleja un momento de cambio histórico a nivel político, social y económico que se traduce en una manifestación espacial de imagen vigorosa y fácilmente reconocible en las áreas urbanas donde el comercio es la fuente principal de ingresos. A esto se suma su carácter popular y prosaico, reflejado en el recargado ornamento y los colores fuertes inspirados tanto en la fiesta, los productos comerciales (como frutas y verduras), las telas importadas de china y los contrastes de la vestimenta tradicional de la chola.
Sin embargo la aparición de estas “Arquitecturas Emergentes”[1] ha sido analizada en contextos restringidos a la ciudad de El Alto y no a nivel nacional (como creemos que se manifiesta), y por otro lado desde un análisis estético y de fachada. Sin embargo consideramos que esta manifestación arquitectónica es única y diferenciable en el eje La Paz-Oruro-Cochabamba-Santa Cruz del Estado Plurinacional de Bolivia. Es por esto que abordamos una investigación que afronte la temática desde una visión patrimonialista, convencidos de que estas edificaciones serán a futuro Patrimonio Cultural Latinoamericano.
Como define Díaz Cabeza (2011), “Concepción epistemológica de los bienes culturales”: “Desde el punto de vista etimológico, la Epistemología viene de espíteme, que significa saber lo que se busca, y lo que se busca, en el caso de esta diplomatura son conocimientos sobre los bienes culturales materiales e inmateriales. Ahora bien, sería importante vincular la epistemología a la actividad cultural a través de reflexiones…”[2].

Es por esto que consideramos que estas manifestaciones arquitectónicas pueden convertirse a futuro en patrimonio cultural inmueble de nuestro país.






Contexto Geográfico
La Ciudad de La Paz se encuentra a 3600 metros sobre el nivel del mar, en una hoyada que abren los valles de varios ríos en medio del altiplano cerca del lago sagrado, por eso se convierte en parada obligada del gran flujo de turistas que ingresan al país. Su temperatura es baja y su clima frío, pero más aún, su geografía ha acomodado el extenso crecimiento que conglomera a más de un millón y medio de habitantes entre El Alto, El Centro y El Sur, convirtiéndola en la segunda metrópoli de nuestro país, pero con características muy particulares que la diferencian de las demás. En este sentido, como señala Roberto Fernández, “…lo cultural es indivisible de lo geográfico en Latinoamérica…”[3] y bajo esta óptica geo-cultural, la ciudad de La Paz ofrece fenómenos únicos e irrepetibles.

Contexto Socioeconómico
La migración campo ciudad es incrementada por periodos de convulsión social importante, varios años de dictaduras militares en la década del 1970 que derivan en un retorno a la democracia participativa en 1982 con la elección del Dr. Hernán Siles Zuazo, quien conforma una alianza con los sectores sindicales, adoptando una política populista que en menos de tres años deriva en nuevas convulsiones sociales y una hiperinflación record de más de 100.000% (cien mil por ciento) que desbarata el sistema económico de la entonces República de Bolivia. La transición final se da en 1985 con el ascenso al gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y la presidencia del Dr. Víctor paz Estensoro, quien adopta medidas económicas drásticas para frenar la hiperinflación. Se privatiza la Minería, las Telecomunicaciones, y toda la producción de Hidrocarburos, antes en manos estatales, esto detiene la crisis financiera pero deja a miles de personas desempleadas en el campo y la ciudad. Como resultado se forman cinturones marginales en las tres ciudades más importantes de Bolivia, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
La estrategia de supervivencia adoptada por la deprimida clase media baja deriva en un incremento considerable del transporte público sindicalizado y del comercio informal de productos importados de contrabando. Estas actividades económicas ocupan zonas populosas de la ciudad y en poco tiempo obtiene un crecimiento económico importante favorecido por el modelo económico neoliberal. Se conforma un estrato social económicamente potentado que surge de clases populares y que conserva su relación frecuente con el campo y sus prácticas y costumbres. El resultado es que esta nueva burguesía no se identifica con las formas arquitectónicas que las élites citadinas copian de la moda internacional, sin embargo tampoco condicen con la precariedad rural de las ciudades intermedias. Es en este contexto que las formas coloridas y vigorosas de una nueva arquitectura emergente aparecen.

Contexto Político
Finalmente el movimiento social surgido por una nueva clase media de origen popular encuentra en la figura del líder cocalero, Juan Evo Morales Ayma, un caudillo que representa las reivindicaciones anheladas desde la revolución del MNR de 1952 y sus medidas populistas que luego se vieron truncadas por las dictaduras militares. En este contexto surge la figura de pensadores bolivianos como Álvaro García Linera, Felipe Quispe y Enrique Dussel a nivel latinoamericano, teóricos de este llamado “Socialismo siglo XXI” que encuentra receptividad en las figuras de varios presidentes como Hugo Chávez, Rafael Correa y Ollanta Humala, todos bajo la figura de Fidel Castro.

La manifestación arquitectónica
El nuevo escenario político permite que la nueva burguesía popular busque identificarse claramente y demuestre su poderío económico mediante una arquitectura completamente diferenciable, que surge primero en la ciudad de La Paz, como sede de gobierno, y que migra rápidamente a las ciudades del eje económico principal del recién nacido Estado Plurinacional de Bolivia.

El origen de la Arquitectura Comercial Popular se encuentra en tres factores fundamentales: Primero, la migración campo-ciudad, que transpone la distribución y el uso de la vivienda rural, primero sobre el lote urbano y luego sobre la edificación en altura. Segundo, el carácter productivo del bien inmobiliario, en donde la vivienda coexiste con las actividades comerciales y de servicio. Tercero, el intercambio constante con la globalización.



Criterios de Catalogación
Encontramos cuatro rasgos comunes que nos permiten catalogar la Arquitectura Comercial Popular, ellos son:
Modo de Apropiación del Espacio. Edificaciones entre 3 y 6 plantas, en tres cuerpos de diferente tamaño. El cuerpo intermedio es el más grande de todos, siguiéndole el cuerpo inferior que es el de mayor altura, el cuerpo superior es el más pequeño de todos. Uso del terreno al máximo si es posible con 2 lados ciegos. Concepción estereotómica, volumen masivo fenestrado por ventanas. Terraza para remplazar al jardín, que se utiliza de diferente manera de acuerdo a la tipología específica.
Modos de Expresión Plástica. Uso de colores fuertes, contrastantes y de materiales vistosos. El zócalo es de mayor altura que las demás plantas y tratado con cerámica, tiende a utilizarse como comercio. Ingreso no jerarquizado. Elementos de ornamento verticales y horizontales muy fuertes al igual que elementos escalonados de inspiración precolombina. Ventanas con divisiones verticales que mantienen un patrón común. Baños y escaleras no visibles en la fachada principal. Ornamento exagerado en las fachadas.
Modos de Uso y Expresión Tecnológica. Estructura de hormigón armado, muros de ladrillo de 6 huecos, los lados ciegos ocasionalmente se dejan sin revoque, en algunos casos para mostrar la tecnología utilizada. Ventanas metálicas (aluminio o fierro) con inclinación hacia el vidrio reflejante si la economía lo permite. Techos inclinados. Terraza que se utiliza de diferente manera (patio, retiro o terraza) de acuerdo a la tipología específica.
Medios de Representación. Este es el cuarto elemento que debe sumarse a la Arquitectura Comercial Popular como componente cultural en representación de lo Local, para traducir una forma poética de habitar en una expresión plástica acorde con lo popular como medio de representación de la dualidad de lo Global y lo Local.



Definimos como Arquitectura Comercial Popular no solamente a la manifestación arquitectónica Per se, sino a una forma de apropiación del espacio, comprendiendo que esta apropiación trasciende lo arquitectónico, llegando hasta la calle, el barrio, el espacio público y grandes sectores de la ciudad donde se dan ocupaciones temporales de carácter comercial. Por lo tanto para nosotros:

 “La Arquitectura Comercial Popular es la expresión arquitectónica de un momento histórico singular que se expresa en muchas formas de apropiación espacial, y es por lo tanto,  el reflejo claro de una forma de vida y un sistema de valores, que se encuentran en constante proceso evolutivo gracias al intercambio con la globalización y la búsqueda de una identidad propia”.

En este sentido Roberto Mantilla[4] define el patrimonio según los rasgos de la Cultura en tres categorías de Estrato Cultural y sus formas de expresión:

·         El Sub Estrato Cultural, entendido como el legado de las culturas previas.
·         El Estrato Cultural, entendido como aquellas manifestaciones culturales con rasgos de una identidad propia.
·         El Co Estrato Cultural, entendido como préstamos recibidos de culturas coetáneas, para un mejor aprovechamiento de la vida en la sociedad actual.

Entendiendo que la Arquitectura Comercial Popular es parte del Estrato Cultural, sin embargo busca referentes en culturas previas e intercambios constantes con la globalización, es decir, se nutre del Sub y del Co Estrato cultural.
Además debemos señalar que estas tipologías identificadas cumplen no solo con una evolución formal de esta manifestación arquitectónica, también representan claramente la evolución cronológica a lo largo del tiempo. Este es un factor fundamental de análisis, sobre todo porque permite apreciar la aparición del ornamento tanto en los interiores como en los exteriores hasta alcanzar su máxima expresión.



Consideraciones finales
“La división de los momentos del juicio estético de los objetos, relativamente al sentimiento de lo sublime, debe fundarse sobre el mismo principio que el de los juicios del gusto; porque el juicio estético reflexivo debe representar la satisfacción de lo sublime lo mismo que la de lo bello, como universalmente admisible en cuanto a la cuantidad, como desinteresada, en cuanto a la cualidad, como el sentimiento de una finalidad subjetiva, en cuanto a la relación, y el sentimiento de esa finalidad como necesaria, en cuanto a la modalidad”[5]

De la lectura de Kant podemos deducir, que si bien, los valores grecorromanos de “Belleza Universal”, acotan adecuadamente una axiología razonable para los monumentos de corte clásico, en cuanto al análisis de inmuebles como los analizados en esta investigación de Arquitectura Comercial Popular, podemos decir que se muestran en cierta medida limitados por la búsqueda de esos valores universales. Tampoco será posible analizarlos de acuerdo a los valores establecidos para el Patrimonio Modesto o Vernáculo por las obvias diferencias que existen con estas manifestaciones arquitectónicas. Por lo tanto, la Arquitectura Comercial Popular deberá ser analizada desde valores estéticos y culturales diferentes.
Kant es el primer filósofo que manifiestamente descentra la estética de los objetos, negando de esta manera una valoración objetiva de los mismos (como sugieren los cánones clásicos) para centrar la valoración estética en los sujetos, transponiendo de esta manera dichos valores, convirtiendo la valoración estética en una valoración subjetiva (centrada en los sujetos). El mismo criterio es extrapolable a los valores estéticos culturalmente aceptados por un grupo humano o una determinada sociedad en un periodo de tiempo específico, estableciendo de esta manera los principios de autenticidad descritos en la Carta de Brasilia de 1995.  
Bajo este criterio, en cuanto al análisis, desde el punto de vista axiológico, de los valores reconocibles en las tipologías identificadas como Arquitectura Popular Paceña, específicamente en la Tipología Popular Festiva, podemos encontrar los siguientes:



Valor Social; por la identificación de las nuevas burguesías comerciantes con los procesos de cambio político y económico en nuestro país y que coinciden con la aparición de la Arquitectura Comercial Popular.
Valor Económico y Utilitario; por la renta inmediata que genera el carácter comercial de la Arquitectura Comercial Popular, además del valor agregado que le otorga la imagen urbana de estos conjuntos habitacionales.
Valor Histórico y Cultural; porque al momento representa una más de las manifestaciones culturales, entre la música, la pintura, la escultura, la vestimenta y otros que acompañan representativamente el momento histórico singular que vive Bolivia.
Valor Arquitectónico y Urbano; por la condición de tipología arquitectónica emergente y cambio en la imagen urbana junto con los usos del espacio público y la vocación del suelo.
Valor Estético; porque representa el surgimiento de nuevos valores estéticos en las zonas comerciales donde se presenta.
Valor de novedad; porque son inmuebles vistosos y atractivos tanto a nivel visual como utilitario para los habitantes de las zonas comerciales como para los visitantes ocasionales.
Valor Constructivo y Tecnológico; porque en esta arquitectura emergente se dan innovaciones continúas en el uso de materiales tradicionales disponibles en el mercado y las técnicas constructivas, para lograr el impacto visual deseado tanto en exteriores como en interiores.

Consideramos que estos valores, analizados desde un punto de vista axiológico, son al momento apreciados por los segmentos comerciantes de la ciudad y los habitantes de esas zonas particulares. Sin embargo, tanto la academia como las clases medias, rechazan esta forma emergente de arquitectura como mera trivialidad. Por lo tanto el reto de esta investigación será transmitir a estos segmentos de la sociedad, los valores detectados en la Arquitectura Comercial Popular, de manera que en el futuro sea considerada como Patrimonio Cultural de nuestro país y de Latinoamérica.



Bibliografía

BOESIGER, Willi; “Le Corbusier”; Editorial Gustavo Gili; Barcelona España, 1972
BEDREGAL, Juan; “El Taypi”; Editorial C y C; La Paz- Bolivia; 2001
CARDENAS, Randolph; MAMANI, Edwin; SEJAS, Sandra Beatriz; “Arquitecturas Emergentes en El Alto, el fenómeno estético como integración cultural”; PIEB; La Paz Bolivia; 2010
CUADROS, Álvaro; “Ciudad y Territorio”; Asociación de Ex Becarios en Holanda, La Paz- Bolivia, 1994
CUADROS, Álvaro; “La Paz”; Colegio de Arquitectos de La Paz, La Paz- Bolivia, 2003
DÍAZ CABEZA, M. del C. “El Patrimonio Cultural en el campo del conocimiento científico”, Diplomado en Patrimonio Cultural latinoamericano. Mº 1, U. 2. Universidad Blas Pascal, Córdoba - Argentina, 2011
FERNÁNDEZ, Roberto; “El Laboratorio Americano”; Editorial Biblioteca Nueva, Madrid-España, 1998
FRAMPTON, Kenneth; “Estudios Sobre Cultura Tectónica”; Ediciones Akal, Madrid España; 2002
GARCIA Canclini, Néstor; “Culturas Híbridas”; Editorial Giralbo; México DF, México, 1990
KANT, Immanuel; “Critica del Juicio”, Editorial Psikolibro, Traducción de Alejo García Moreno, Madrid, España, 1876
VENTURI, Robert; “Complexity & Contradiction In Architecture”, Museum Of Modern Art; New York; 1977.

Breve biografía de los autores

FRANKLIN AYALA MONROY. Titulado en Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Mayor de San Andrés, Maestría en Arquitectura y Diseño Urbano UMSA, Diplomado en Teoría e Historia de la Arquitectura del Siglo XX UMSA, diplomado en educación superior universidad de Aquino Bolivia Mención Cum Laude, Curso Superior de Medio Ambiente C.D.A.L.P., Alta Escuela Española de Dirección y Administración de Empresas (E.D.A.E.) 2003. Concursos y premios obtenidos: Adjunto edificio universidad católica boliviana pre y post grado (2do PREMIO) 1995 La Paz, Primer Premio Revalorización de Patrimonio Histórico  La Paz. Oficialía Mayor de Culturas G.M.L.P. 2004, Distinción al Merito Institucional C.D.A.L.P. (2008). Docente universitario (2007) en las asignaturas de Tecnología y Construcción, Diseño Estructural, Estructuras, Expresión y Representación. Expositor y conferencista, CLEFA (1992) Santo Domingo Rep. Dominicana,  Curso taller Estrategias Proyectuales UDABOL 2008, SENTHA Univalle Trinidad 2010, Profesional Independiente desde 1996, con varias obras construidas y diseñadas. frank_ayalam@yahoo.com

RAMIRO LUIS ZALLES PINELL. Arquitecto por la UMSA, Magister en Arquitectura y Diseño Urbano por la UMSA, Máster en Administración de Proyectos por la UCI de Costa Rica, Diplomado en Teoría e Historia de la Arquitectura del Siglo XX por la UMSA, Diplomado en Educación Superior por la UDABOL, Profesional independiente dedicado a diseño y construcción desde 1998 con obras construidas y concursos premiados tanto en Diseño como en Investigación Teórica. Docente universitario de las materias de Proyecto, Medios de Expresión e Historia de la Arquitectura (2007). Jefe de Carrera de la Facultad de Arquitectura, Universidad de Aquino, Bolivia (2011). Miembro del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio Bolivia (CICOP Bolivia), Miembro de la Fundación Francisco Salamone (Argentina). Miembro de la Red de Protección del Patrimonio Cultural y Natural Latinoamericano. Miembro de la Red Iberoamericana de Valoración y Gestión de Cementerios Patrimoniales, Miembro de la Fundación “emegece”, Tutor y Ponente invitado a eventos nacionales e internacionales en Chile, Argentina, Uruguay, Ecuador y Portugal. ramiro.zalles@gmail.com


[1] CARDENAS, Randolph; MAMANI, Edwin; SEJAS, Sandra Beatriz;Arquitecturas Emergentes en El Alto, el fenómeno estético como integración cultural”; PIEB ; La Paz Bolivia; 2010
[2] DÍAZ CABEZA, M. del C.  “El Patrimonio Cultural en el campo del conocimiento científico”, Diplomado en Patrimonio Cultural latinoamericano, Modulo 1 Unidad 2, Universidad Blas Pascal, Córdoba - Argentina, 2011.
[3] FERNÁNDEZ, Roberto; “El Laboratorio Americano”; Editorial Biblioteca Nueva, Madrid-España, 1998
[4] MANTILLA MONTECINOS, Roberto; Bolivia Nuestra Patria Grande y su Patrimonio Natural y Cultural”; Ponencia magistral en el Ciclo de Conferencias de la Semana de Arquitectura y Turismo; Universidad de Aquino Bolivia UDABOL, octubre de 2011.
[5] KANT, Immanuel; “Critica del Juicio”, Editorial Psikolibro, Traducción de Alejo García Moreno, Madrid, España, 1876.